Nada que reclamar.
Estaba enojada y, no tenía idea de qué otra manera quería expresarlo. Pasaron sólo dos horas desde que le dije a la psicóloga que queria agarrarte como costal de box y luego llegaste a probarme de nuevo. Había fuego en mi interior, ardía tanto que todo lo que pasaba por mi garganta en ese momento ya ni se sentía, decidí caminar con él y demostrarme que no era tan malo hacerlo descalza, al final iba sola.
En ese momento todas las piezas se juntaron y te vi como lo que realmente eres, pero, ¿tú tienes idea de lo que cargas? No sé si viva para saber las respuestas aún, solo entiendo que el dolor no me va a tirar esta vez, pues me levantó tanto que cuando volteé era yo misma extendiéndome la mano. Que todas mis versiones estaban bailando a mi alrededor gritándome a la cara ese mismo fuego con el que caminé a ciegas. Ahora te tengo de frente y te apagas eventualmente, pues el poder es mío, no volvería a darte ese beneficio y, todas las tormentas electricas que estoy dispuesta a crear por obtener solo un poco más de mi ser en el que me repito una y otra vez: "que bella te ves".
Comentarios
Publicar un comentario